Jueves, 24 de noviembre de 2005
Y llamaron a la puerta...
Y eran dos jóvenes...
"Hola, venimos a comprobar el telefonillo del portero automático..."
"Claro, ahí está..."
"¿Funciona bien? porque esque a su vecina de arriba no se le oye..."
La vieja bruja esa que todas las mañanas habla a gritos por teléfono con su hija a las 8:45... seguro que es el telefonillo que no funciona, vamos, fijo, seguro que no es porque está como una tapia... es el telefonillo... claro.
"Pues nose, yo creo que va bien..."
Y el amable operario se pone el aparato en la oreja.
"...a no ser que te refieras a esto..."
Y pulso el botón de abrir el portal...
"AAAAGHHHH!!!! ¡Se acopla!"
Hasta su compañero, a dos pasos de distancia había oido el zumbido bestial que pega mi telefonillo cada vez que pulso el botón de abrir... y me miraba con los ojos muy abiertos... y a su compañero: lo tenía muy claro en su cabeza, había sido una lotería, lo mismo le podía haber pasado a él...
Yo, por supuesto, lo sabía; a mi me pasó lo mismo la primera vez... no iba a ser yo el único que lo sufriera.
"¿Será cosa del aparato?", dije yo, con cara de no haber roto un plato...
"No, no, debe ser cosa de abajo... del panel del portal... lo comprobaremos..."
Y se fueron los chicos del telefonillo.
...si es que cuando me levanto de la siesta estoy de un hijoputa...
Por: ROMO dixit | entretenimiento | Comentarios (0) | Referencias (0)
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